Blog del Gordito : Restaurantes en Buenos Aires
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Restaurante Experiencia Del Fin del Mundo

Más que un restaurante, un stand de promoción con precios elevados

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  • Guía Óleo
  • Comida 24/30
  • Servicio 24/30
  • Ambiente 26/30

Experiencia Del Fin del Mundo es el resultado de un minucioso trabajo de marketing.

En la música está claro quiénes son los verdaderos artistas, los que trabajan por amor al arte, los que tienen algo que expresar, y comprometen su alma en lo que hacen. Y entonces se arriesgan, innovan, sorprenden y emocionan con sus canciones. Y por otro lado, también es evidente cuáles son los productos netamente comerciales: generalmente invención de un sello discográfico, que paga por los derechos de alguna que otra canción pegadiza, luego contratan arregladores y músicos con instrucciones precisas, y utilizan caras lindas para la pantalla, para vender, por medio de una gigantesca estrategia de marketing que generalmente empieza antes que se grabe una sola nota, con estudios de mercado que les dicen a los productores justamente qué sonido buscar, qué tipo de arreglos comercializar, y dónde está el nicho de mercado sin satisfacer.

Lo mismo ocurre en el terreno de la gastronomía, existen los emprendimientos del corazón, de aquellos jóvenes cocineros que trabajan verdaderamente por vocación, y para quienes la cocina es el modo de expresar su arte, y entonces la innovación y la creatividad son la constante, (y el resultado conmueve). Y por otro lado están los restaurantes-empresas: un activo más de un inversor impersonal, motivado sólo por el dinero, y guiado por un asesor (generalmente un experto en marketing), quien a su vez acudirá a algún chef reconocido para armar el staff y diseñar el menú, uno pensado y pautado de antemano según los resultados de un estudio de marketing, lejos de cualquier intención creativa. Pues los únicos objetivos son comerciales, y entonces desde el primero hasta el último ingrediente, salen de un cuidadoso planeamiento para satisfacer algún mercado, a un target estipulado, y una cuestión probabilística: lo que pueda gustar más a ese determinado público para hacer que la fórmula funcione. Sin ningún otro criterio más. Y si bien estos sitios suelen ser efectivos, y logran cumplir el objetivo de agradar a ese público potencial al que apuntaron, lo cierto es que a mí no me conmueven, ni me emocionan.

Aunque por supuesto son muchos los matices, en definitiva casi todos los restaurantes se encuentran siempre en algún punto intermedio entre estos dos opuestos. Hasta el bistró de autor más personal hace concesiones para que el negocio sea redituable, y hasta la cadena más lucrativa hizo su búsqueda por algún virtuosismo que la distinga. Pero así y todo, Experiencia Del Fin del Mundo se encuentra más del lado de los productos industriales que de las propuestas artesanales. Todo allí es el resultado de un minucioso trabajo de marketing, su despampanante frente, su revestimiento hecho de piedras traídas de la Patagonia. Queda claro que su objetivo principal es promocionar los vinos de la Bodega del fin del Mundo, por encima de cualquier otra cosa. Y por eso todo tiene aroma a puesta en escena y artificialidad.

En las revistas especializadas se destacó su cava de quesos. Pero quienes amamos los quesos sabemos que cuando las hormas se abren, y luego las piezas se fraccionan y se cierran al vacío, estas dejan de madurar, y entonces son refrigeradas y se interrumpe su evolución. Así estaban exhibidas en la “cava” del salón de Experiencia Del Fin del Mundo: trozadas y empaquetadas. Es decir, esa no era una cava de quesos real, sino tan sólo una heladera con apariencia de cava a la vista del público. No importa, igual nadie notará la diferencia. A menos que algún sibarita desee probar algún queso estacionado por más tiempo que el que está a la venta en el mercado. Pero no lo hará.

Como tampoco nadie se quejará porque no tienen varias cosechas de sus propios vinos (sino que solamente disponen de la añada más nueva, prácticamente del año, que hasta casi roza la falta de reposo suficiente en botella). Creí que uno de los valores de los espacios de las bodegas era justamente darnos la posibilidad de degustar añadas viejas, que ya no están en el súper. Pero parece que me equivoqué.

No importa. Experiencia Del Fin del Mundo funciona, agrada y satisface, porque fue concebido para eso. Ricos panes. Copa de espumante de bienvenida. Aperitivo de roquefort, pera y nuez. Un pre-postre con helado de café y crema. Y hasta un muy rico cocktail de despedida hecho de lima, pomelo, frutos rojos, menta, y champagne, no hacen más que seducir. También su cocina es buena, aunque no muy sofisticada, porque claro, quizás mucha innovación no era para el público potencial.

Empecé con los Riñones de cordero sobre hojas de rúcula y puré de berenjenas, súper jugosos los riñones, riquísimos, y delicioso el puré de berenjenas, aromatizado sutilmente con wasabi (esto sí muy original y acertado). De los principales, probé el Cordero guisado con guarnición de papines. La carne vino trozada, con buena intensidad de sabor, al igual que los papines. También me animé a los Agnolotis de cordero, aún más ricos, y con una sabrosa crema de pimientos asados y pistachos.

Entre los postres probé las Manzanas sobre biscuit húmedo de frutos secos, y helado de tofi, que es una mezcla de helado de dulce de leche y de frutos secos, muy ricas ambas cosas. Luego seguí con las Texturas de membrillo con queso camembert, que no eran más que un dulce de membrillo bien consistente, y otro más ligero y tierno, con un trozo minúsculo del queso al medio. Para terminar elegí la Tarta tibia de chocolate, bien oscura y con un enérgico sabor a chocolate.

Me quedaron otras opciones en el menú sin probar, como un clásico Risotto de hongos, y un Solomillo de ciervo con vegetales, pero la verdad es que no me entusiasmaron demasiado como para volver, sobre todo por la cuenta final, una de las más exageradas del barrio, siendo que hay una docena de restaurantes en Buenos Aires con propuestas más originales y de excelente calidad, a mitad de precio.

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3 comentarios de Restaurante Experiencia Del Fin del Mundo

  1. 2011/03/09 14:26

    También sucede que esos “emprendimientos del corazón” se quedan en buenas intenciones terminan siendo desastrosos justamente por falta de una debida asesoría. Por otro lado, no es ningún descubrimiento que el lugar sea una vidriera de la bodega, porque así se lo publicita.

  2. 2012/05/22 19:14

    A mi me gustó mucho el restaurante sinceramente

  3. 2012/10/05 11:33

    Si bien el comentario esta fundamentado creo que vale la pena hacer otra vuelta.
    Los almuerzos de EXPERIENCIA FIN del MUNDO son lo mejor del barrio, lejos.
    Su relación precio – calidad es inmejorable, la atención, la propuesta de los platos y las combinaciones posibles son para destacar. La nota de cocina patagónica esta bien marcada y diseñada por el actual chef, que a pesar de su juventud tiene experiencia acreditada.


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