Blog del Gordito : Restaurantes en Buenos Aires
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Restaurante BoBo (BoBo Hotel)

Cocina de calidad en Palermo, en buena relación con lo ofrecido

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  • Guía Óleo
  • Comida 23/30
  • Servicio 24/30
  • Ambiente 24/30

Bo Bo Restaurant en Palermo

Bo-Bo: Su nombre deriva de los términos: Bourgeois & Bohemian (burgueses y bohemios), y define a todo un tipo de persona, casi una clase social en sí misma, con patrones de consumo sofisticado, pero estilo de vida informal, descontracturado e irreverente. Bo-Bo, es además el restaurante del hotel que lleva su nombre, y que pertenece a la nueva categoría de hoteles “boutique”, que se caracterizan por ser pequeños (tener pocas habitaciones), pero de gran diseño y detalles de lujo.

Su cocina refleja exactamente eso: menú de pocas opciones (cinco entradas y cinco principales incluyendo alguna pasta, algún pescado, y dos o tres preparaciones con diferentes carnes rojas) siempre con productos premium, y en preparaciones de gran elaboración y complejidad. Comencé con el Hojaldre casero de calabaza asada y queso brie, con dulce de echalotes, almendras tostadas, y tomillo fresco.  Riquísimo, el dulce de la calabaza y los echalotes, contratastando con el queso brie: maravilloso.

También probé las 6 Cucharas: Salteado de calamarettis y chorizo a la provenzal, Curry rojo de vieiras con leche de coco, y causa de pulpo con mayonesa de cilantro. Lo mejor fueron las vieiras, aunque confieso que no me conmovieron. Los calamaretes no estaban a temperatura, y he comido mejores en otros sitios. Y la causa de pulpo, casi no tenía nada este molusco en su interior. De los principales, ricos los Ñoquis de papa y queso de cabra, con ragout de hongos y aceite de nuez, aunque con demasiada presencia de los hongos secos y con falta de sal. Y verdaderamente sublime el Matambre de cerdo glaseado con batatas asadas, coleslaw de repollo, manzana, zanahoria y pasas. Tanto la textura como el sabor de la carne de cerdo, con una sutil nota dulce propia del glaseado, maravilloso. Las guarniciones de estos platos algo simples quizás, pero muy bien logradas.

Acto seguido, opté por probar el Risotto a la plancha con ensalada de tomates cherry, cebolla roja y olivas negras con espinaca fresca y huevo poché. Plato simple, suave, y liviano, con una vuelta de tuerca: una vez finalizada la cocción del arroz se lo sella a la plancha para que a modo de una omelette quede con una capa turgente por fuera. En todo caso una buena opción para paladares sensibles, en búsqueda de opciones sencillas. Además, si recordamos que se trata de un hotel, para turistas o personas de negocios que puedan estar sufriendo algún avatar por el viaje, es lógico que tengan al menos una opción de estas características. Para terminar, y antes de pasar a los postres, elegí los Ravioles de ossobuco braseado, crema de tomates al curry, albahaca y nueces tostadas. Otro gran acierto. Delicioso, súper intenso y aromático el curry, perfecta la textura de la pasta, y sabroso el relleno de osobuco. Para repetir.

Para el momento de los dulces, opté por la Tarta de manzanas caramelizadas con helado de vainilla crema de canela y salsa de chocolate: la fruta cocinada lentamente por mucho rato concentró su sabor extraordinariamente.

Lo mismo losMembrillos al oporto con sorbet de peras, bizcocho de naranjas y garrapiñada de frutos secos, que fue el mejor postre de la noche, no solo por lo intenso de los membrillos, sino que el biscocho de naranjas que era también una delicia, con un potente aroma a cítrico y una textura esponjosa y húmeda, realmente estupendo. No como la Sinfonía de chocolate, un mousse firme cubierto de una película brillante coronada por gajos de lima cortados a vivo sobre una base de masa crocante, preparación rica, pero que no logró emocionarme como los otros dos postres, quizás por su textura demasiado gelatinosa.

Muy bueno también resultó el aperitivo de cortesía: una sopa de papa. Y también los panes: calientes, variados, y con mucho sabor. Además ofrecen excelentes cockails “para postres” por ejemplo tienen uno de tiramisú verdaderamente excepcional.

Por último, no quiero dejar de mencionar la comodidad de las mesas (bien amplias) y sillas, (casi sillones), en un salón espacioso y silencioso. Y el importantísimo hecho de que, como se trata de un hotel, medio escondido, y en una calle algo alejada del epicentro gastronómico, es posible conseguir mesa sin reservas aún en los horarios críticos (como los sábados a las 10pm). Algo muy difícil en sitios de esta calidad.

La cuenta, dolorosa como de costumbre, pero en muy buena relación con lo ofrecido, y con el barrio en cuestión.

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1 comentario de Restaurante BoBo (BoBo Hotel)

  1. 2013/08/15 20:38

    En hora buena!!! Esta noche tendrán a la Chef venezolana Belén Peñaloza degustando sus platillos


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